siempre vuelve lleno de nostalgia,
esa que lleva tatuada tu nombre
con mayúsculas.
Lo hace
con el anhelo del vaho de nuestro sudor
deslizándose por el cristal de la ventana,
perdiéndose allí donde una vez yo perdí
la noción del tiempo.
Junio siempre vuelve
y lo hace cargado
con todo aquello que un día me hizo feliz contigo
a modo de recuerdos
que de un suspiro, pierden el polvo
y se me vienen a la mente
como si hubiese sido ayer
el último día que te fuiste
sin girarte a darme un beso de despedida,
rompiéndome de un portazo por dentro.
Junio siempre vuelve
pero tú no lo haces con él
y yo tengo que pasar los días echando de menos
aquello que un día fue,
aquello que quiero volver a sentir
con alguien que si se va
me llene la cara de besos
y cierre la puerta despacio, sin hacer ruido
y tratando de no romper lo poco que he podido reconstruir
y que me ha costado tanto
desde que te fuiste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario