miércoles, 27 de febrero de 2019
Efímero y eterno a la vez.
Las pocas mariposas que me quedan en el estómago
si escuchan tu nombre
vomitan arcoiris todavía;
siguen mareadas de tanto vaivén.
Ellas, supervivientes de esta primera guerra que se libró
por tanto tiempo
en mi ser,
entre mis sentimientos y pensamientos,
en las que las del primer bando llevaban la primera letra de tu nombre por bandera
y las del segundo, la primera del mío,
aun exhaustas
y cansadas de echarte de menos
piden tregua,
perdón
y sobre todo
que deje de buscarte en la que era tu calle
que aunque mis pasos me lleven hasta tu puerta
ya no vives ahí...
Me suplican a gritos, ambas,
que deje de querer lo que no se puede tener
que no por llamarte a voces,
en silencio
va a volver a entrar tu perfume por la ventana
que no por llamarte
a voces,
en silencio
van a tocar la puerta
y vas a ser tú.
domingo, 17 de febrero de 2019
Ponme otra.
El fondo del botellín
del color de tus ojos
y esos besos
que me saben a cerveza
me incitan
a echarte de menos
mucho más de lo que debería...
Pero hasta el camarero sabe
que yo no puedo dejar de beber cerveza
y tú no puedes dejar de vivir en mi memoria.
del color de tus ojos
y esos besos
que me saben a cerveza
me incitan
a echarte de menos
mucho más de lo que debería...
Pero hasta el camarero sabe
que yo no puedo dejar de beber cerveza
y tú no puedes dejar de vivir en mi memoria.
martes, 5 de febrero de 2019
Pero no somos nosotros..
Ser el fuego que aviva la hoguera
donde se quedan y queman tus recuerdos;
mis recuerdos de ti,
los nuestros.
Ser la primera bocanada de aire
que tomas al subir
cuando en un segundo cambia el sentido de la manecillas de reloj
y por fin, entiendes, que nada merece la pena
pero que hay muchas cosas que sí merecen tu alegría
tu sonrisa tonta
tu cara de no haber roto un plato
pero saber con quién sí puedes romperlos todos.
Ser la primera persona del singular
con la primera del plural
y con quien quiera no hacerme daño
nunca.
donde se quedan y queman tus recuerdos;
mis recuerdos de ti,
los nuestros.
Ser la primera bocanada de aire
que tomas al subir
cuando en un segundo cambia el sentido de la manecillas de reloj
y por fin, entiendes, que nada merece la pena
pero que hay muchas cosas que sí merecen tu alegría
tu sonrisa tonta
tu cara de no haber roto un plato
pero saber con quién sí puedes romperlos todos.
Ser la primera persona del singular
con la primera del plural
y con quien quiera no hacerme daño
nunca.
viernes, 1 de febrero de 2019
Fluyendo.
El agua reconstruye caminos agrietados;
por eso no está de más llorar
cuando te notas tan rota por dentro
que incluso
duele(s).
por eso no está de más llorar
cuando te notas tan rota por dentro
que incluso
duele(s).
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