Seis de sus vidas las gastó en intentar quererte
y tú le has roto el corazón en todas ellas.
Te relames queriendo más mientras te cuento esto
y debes saber
que todas las noches lo veo mirar la luna desde mi ventana,
ya apenas maulla,
se lamenta y repite entre sollozos: "a un gato que está muerto no puedes venir a matarlo, aunque aún le quede una vida por vivir y sepas de sobra que es toda tuya."
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