sábado, 27 de abril de 2019

Chin chin.

He sido pistola y bala a la vez
veneno y antídoto,
elixir, agua de la eterna juventud
y efímera a la vez.

El cuchillo y la mano que lo soporta
el llanto sordo cuando algo duele mucho más que "mucho"
y la lágrima tras una carcajada;

La sonrisa falsa y la sincera, 
que no se pueden ocultar
aunque quieras.

La gota que colma el vaso
y la que se queda en él cuando lo vacías.

El agua y el aceite, 
el "te quiero" y el "te odio", aunque odiar
sea otra forma de querer.

Por  todas las veces 
que quise ser volátil
y a la vez firme e inmutable
o todo en un mismo momento

y aunque los extremos no son buenos
en mi persona no necesitaba un punto medio
porque tú lo eras por mi,

brindemos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario