He sido pistola y bala a la vez
veneno y antídoto,
elixir, agua de la eterna juventud
y efímera a la vez.
El cuchillo y la mano que lo soporta
el llanto sordo cuando algo duele mucho más que "mucho"
y la lágrima tras una carcajada;
La sonrisa falsa y la sincera,
que no se pueden ocultar
aunque quieras.
La gota que colma el vaso
y la que se queda en él cuando lo vacías.
El agua y el aceite,
el "te quiero" y el "te odio", aunque odiar
sea otra forma de querer.
Por todas las veces
que quise ser volátil
y a la vez firme e inmutable
o todo en un mismo momento
y aunque los extremos no son buenos
en mi persona no necesitaba un punto medio
porque tú lo eras por mi,
brindemos.
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