No consigo olvidar esa curva
perfecta
que formaba tu columna
al tumbarte en mi cama
en la que pisaba a fondo el acelerador
cual kamikaze
y
sé que aún,
todavía
mis huellas dactilares
siguen marcadas
en cada una de tus vértebras...
¿Sabes? Cada vez que me hablan de ti
me arden las manos;
es su peculiar forma de gritarme
que te están echando de menos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario