·
Y es
que me da igual
si
vienes
y la
cara te sabe a sal
porque
has estado compartiendo
la
arena y el mar conmigo.
Si
con esos besos me revolucionas
y yo
te
declaro la guerra en mi cama
por
tu culpa, por mis motivos,
por
tus decisiones y las mías.
Si
esas manos que me acarician incluso a oscuras
sin
guías ni mapas,
me
encienden
y el
camino se te ilumina
y llegas
(y llego),
llegamos
al
destino
juntos.
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